Público: «Bono niega trato de favor en la permuta de Estepona. El constructor Rafael Santamaría le dio dos áticos de lujo a cambio de un piso de 25 años»

La ahora quebrada CCM, patrocinando la hípica de Bono en 2008

“El presidente del Congreso, José Bono, admite que su familia acumula un patrimonio inmobiliario superior a 6,5 millones de euros, pero subraya que el origen del dinero “está perfectamente acreditado”.

Así comienza el artículo del Diario Público aparecido hoy y firmado por Manuel Rico y Alicia Gutiérrez. Contando exclusivamente lo declarado por Bono a El Mundo, a El País y a Público, esta sería la tercera versión que el de Salobre da sobre su patrimonio, el cual, en cada una de ellas ha ido aumentando.

Pongamos dos ejemplos. En el Mundo, las “fuentes cercanas a bono” –pero que según “fuentes cercanas” a ese periódico, no eran otras que el propio Bono– afirmaron que la familia tenía un ático en Estepona y la intención de comprar un apartamento en Campello. Semanas después, cuando la información publicada ya había contradicho tales declaraciones, El País, que sí cita a Bono y no a las “fuentes cercanas”, acepta que los apartamentos de Estepona son dos y que el apartamento del Campello ya estaba comprado.

Sea como sea, Bono asegura haberse “desnudado” como ningún otro político lo ha hecho hasta ahora. Falso. Bono no ha hecho tal cosa, no se ha “desnudado”, le han “desnudado”, muy a su pesar a juzgar por la desgana y retraso con el que se ha visto obligado a ir reconociendo públicamente ser propietario de lo que es propietario, él o su familia, que viene a ser lo mismo.

Asegura haber aclarado nítidamente el origen de su patrimonio, pero eso tampoco es cierto. Bono ha situado el origen de ese patrimonio en las ganancias asombrosas de dos sociedades y en un contrato no menos asombroso que la firma Tous ha suscrito con su señora esposa. Nadie ha visto esas facturas. Nadie ha visto el contrato entre Tous y Ana Rodríguez Mosquera. Nadie, salvo los protagonistas, claro está, conoce cuanto y por qué le han pagado los patrocinadores de Hípica Almenara, entre los que está –al menos ocasionalmente– la quebrada Caja Castilla-La Mancha, cuando estaba presidida por su íntimo Hernández Moltó. Lo que sí hemos podido ver son los documentos que acreditan los abultados regalos recibidos de manos del constructor Rafael Santamaría, con unos cuantos millones de metros cuadrados recalificados en Castilla-La Mancha; y lo que también se sabe es que, si asombrosas son las ganancias de las empresas de Bono, no menos asombrosas son las bicocas que encuentra a la hora de comprar inmuebles. El piso de la calle San Justo de Madrid, por poner un ejemplo, le costó, según él dice, 450.000 €, la mitad siendo generosos con él, de lo que las estadísticas oficiales marcan para el precio de la vivienda en esa zona.

Sin embargo, si algo de lo dicho por Bono sume en la más paralizante perplejidad, es su convencida afirmación de que la permuta del piso de Mirasierra por los dos áticos de Estepona no le favoreció. Al respecto, léase el artículo aparecido hoy en Público y júzguese, si es que la devotio ibérica lo permite:

A. G. / M. R. MADRID 11/05/2010 06:00 Actualizado: 11/05/2010 06:12

Una parte significativa de las operaciones inmobiliarias de la familia Bono se ha canalizado a través de tres sociedades: Hípica Almenara, Ahorros Familiares Saja y Attack 84, esta última creada en 2008 por los hermanos José y Ana Bono. Apenas constituirse, Attack compró el chalet adquirido en Bargas (Toledo) para José Bono hijo, quien a su vez trabaja como encargado de Hípica Almenara. Esta empresa, que en 2008 anotó 316.100 euros de beneficio neto, no ha repartido nunca dividendos. Ahorros Familiares Saja los distribuyó (456.000 euros) en 2008 por primera vez.

Almenara es la propietaria de los valiosos terrenos de la explotación equina. Y, también, del nuevo apartamento comprado por la familia en El Campello (Alicante). Pero es Saja, gestora de las franquicias de Tous obtenidas por Ana Rodríguez, la gran protagonista de una operación clave: la adquisición, mediante permuta con la inmobiliaria Reyal, de dos áticos localizados en una urbanización de lujo de Estepona (Málaga). El intercambio se produjo en julio de 2006, tres meses después de que Bono cesara como ministro de Defensa. Los Bono se hicieron con los áticos permutándolos por un piso de más de 25 años situado en la colonia madrileña de Mirasierra. La permuta de productos finales constituye una figura extraña en el mercado inmobiliario, máxime en tiempos de bonanza, como lo era todavía 2006.

Otras tasaciones en el mismo complejo difieren bastante de la de Bono

La propietaria de los áticos era la empresa inmobiliaria Reyal, propiedad de Rafael Santamaría, amigo de Bono y cuya esposa amadrinó a la benjamina de la familia, Sofía. A efectos de permuta, el piso de Mirasierra y su correspondiente plaza de garaje se valoraron en 925.000 euros. El piso tiene 137 metros cuadrados , se ubica en un edificio de viviendas y fue aportado en 2004 a Ahorros Familiares Saja por el matrimonio Bono.

Para la permuta, Reyal aplicó la misma valoración, 925.000 euros, a los dos áticos, cuya superficie techada suma 267 metros cuadrados y que otorgan a su propietario el uso y disfrute exclusivo de los siguientes bienes: dos plazas de garaje de 26 y 28 metros, dos azoteas-solarium de 32 y 146 metros y otras tres terrazas de 20, 71 y 2,6 metros.

Tasación en la escritura

Cedió en 2006 un crédito a su hija Ana por importe de 342.000 euros

Bono afirma que la tasación de los dos lotes sujetos a intercambio se incorporó a la escritura de permuta y niega cualquier trato de favor. La comparación con los precios de otros inmuebles de la zona es, sin embargo, llamativa. Reyal valoró en 395.900 euros el ático de menor tamaño (114 metros de superficie techada). Una nota registral recabada por Público confirma que otro ático de idénticas dimensiones (114 metros de superficie techada) y encuadrado en el mismo complejo, Las Náyades, se valoró en 566.864 euros cuando su propietario lo hipotecó en diciembre de 2005.

Sin bienes en común

Hasta el año 2006, Ahorros Familiares Saja ostentó la titularidad de todos los bienes adquiridos por José Bono y Ana Rodríguez (salvo los que él heredó a la muerte de sus padres). El 14 de abril de 2004, pocos días antes de que Bono jurase como ministro de Defensa, el matrimonio pasó a estar en régimen de separación de bienes. Y dos años más tarde, en febrero de 2006, la pareja decidió repartirse los bienes para no tener ninguno en común. Para ello, Saja reestructuró su accionariado, del que salió Bono.

A cambio de las acciones de la empresa, el entonces ministro de Defensa recuperó para sí la propiedad exclusiva de la casa de Olías (Toledo) y se hizo acreedor de Saja, que pasó a adeudarle 342.000 euros. Bono cedió el crédito a su hija Ana. Y, en febrero de 2009, Saja liquidó con ella la deuda entregándole la propiedad de un piso en Toledo y de otro en Madrid.

En cifras: Un salto espectacular a partir de 2003

2,7 millones Declaraciones a hacienda

Los ingresos totales declarados a Hacienda por José Bono y Ana Rodríguez, entre 1983 y 2008, ascienden a 2,7 millones de euros. Pero en los últimos cinco años se multiplicaron de forma significativa, especialmente porque Ana Rodríguez empieza a ingresar sueldos de seis cifras gracias a la gestión de las tiendas de Tous. Con el cambio de milenio, los Bono también pusieron en marcha sus dos empresas, montadas en 2001 y 2004.

2,5 millones Empresas muy rentables

Las dos sociedades de los Bono, Hípica Almenara y Ahorros Familiares Saja, han generado importantes ganancias. Ambas tuvieron pérdidas moderadas en su primer ejercicio, pero desde entonces acumulan más de 2,5 millones de euros en beneficios. Eso sí, han sido muy prudentes a la hora de repartir dividendos. Únicamente Saja, en 2008, entregó a sus accionistas algo más de 450.000 euros.

2,2 millones Carga hipotecaria

Los Bono tienen deudas hipotecarias que superan los dos millones de euros. Una pesada carga que les obliga a pagar miles de euros en intereses mensuales.

El “entorno de Bono” admite las dádivas de Santamaría y la información de Público y la Gaceta

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Mientras ayer, Gaspar Llamazares, como persona que tiene la maleta hecha hace tiempo, se situaba de lleno bajo la sombra de Bono; Cayo Lara, Coordinador Federal de Izquierda Unida, declaró que éste tiene que dar “las explicaciones suficientes” sobre su patrimonio porque, a su juicio, uno como el de Bono no se consigue “únicamente con salarios”. Por su parte, Manuel Rico, subdirector de Público, exige hoy que Bono de explicaciones y se deje de “poesía”.

No es para menos. Patético está empezando ya a resultar el affaire Bono. También ayer este hombre, se ve que después de recuperar el resuello tras el artículo de Público, abordó a los periodistas en el Congreso para decirles: “no sé por qué van contra mí… Tengo 60 años. Mi patrimonio político es la honradez y el económico, lo sabe todo el mundo”. Previamente, en entrevista dada a El Mundo el 18 de abril de este año, Bono aseguró que su patrimonio era el siguiente:

Bono: «Es cierto y se lo repito: tengo la casa en la que nací y 2,5 hectáreas, herencia de mis padres; la casa en la que vivo y 80 participaciones en la sociedad hípica»

Entrevistador: «Y qué propiedades raíces tiene la hípica»

Bono: «17 hectáreas en Toledo y un apartamento de 75 m2 en Alicante. No le dé más vueltas. Vivo con Ana, tengo separación absoluta de bienes, y ella tiene su propia empresa de la que yo no formo parte…».

En esa entrevista Bono, que como he dicho, aparenta tener hechos de bolo, pero no lo es, omitió hablar de las propiedades de su mujer e hijos y de las empresas controladas por ellos, escudándose en el velo societario para no mentir, pues es cierto que el resto del patrimonio familiar, conocido hasta la fecha, está escriturado a nombre de sociedades, de los hijos o de la esposa.

También evitó explicar porqué había asegurado que tenía intención de comprar el apartamento de Alicante, cuando tal apartamento ya era de su propiedad. Tampoco explicó por qué las “fuentes cercanas” que informaron a El Mundo sobre la documentación que aquel aportó a la Fiscalía, hablaron de “un apartamento en Estepona”, cuando el Registro de la Propiedad acredita que son dos y no uno. Tampoco se le ocurrió advertir que su amigo Rafael Santamaría le había hecho, a él o a su familia, sustanciosos regalos para la decoración de sus casas y, por supuesto, no dio ningún dato sobre la naturaleza de la permuta o de los bienes permutados cuando su familia adquirió los dos áticos de Estepona.

Bono no mentía en esa entrevista a El Mundo porque, acogiéndose a la disolución formal de la sociedad conyugal de gananciales, a la personalidad jurídica de las empresas familiares y a la física de sus hijos, ciertamente lo que estaba escriturado a su nombre era lo que él decía, al margen de que pueda o no surgir algún que otro ático, finca, local, cortijo o garaje que no conste en los Registros por estar estipulada su compraventa en contrato privado y no en escritura pública.

No obstante, la estrategia del de Salobre la ha desbaratado Público. Mientras en Shanghai, Bono andaba con la agudeza de las avispas y los frutos, en Madrid se valoraba, prudentemente a la baja, el patrimonio de los Bono en mil millones de Pts. acumulado, en su mayor parte, entre 2004 y 2010; se confirmaba, por la propia “decoradora” que el amigo Rafael Santamaría había corrido con los gastos de la decoración de la casa de Salobre y de las habitaciones de la de Olías; y se hacía público que la familia Bono había cambiado a ese mismo Santamaría dos áticos de lujo en Estepona, por una vivienda en una zona media de Madrid, con una antigüedad de 25 años y, además, con inquilino incluido.

Hoy, otra vez, “fuentes cercanas al entorno de Bono” –que no el propio Bonohan recurrido a El Mundo para dar respuesta a lo que ya empieza a no necesitar ninguna explicación más. Según este diario, dichas “fuentes”, aseguran que “el presidente del Congreso nunca ha ordenado ni facilitado adjudicaciones a Reyal-Urbis”. “Sí admite el entorno de Bono varios de los obsequios que le hizo Santamaría, pero, según la versión de estas fuentes, siempre respondieron exclusivamente a la amistad que les une y, en ningún caso a cambio de contratos con la Junta de Castilla-La Mancha”. “Reconocen que el constructor pagó la decoración de la habitación de la hija de Bono en su casa en Olías del Rey (Toledo), pero señalan que lo hizo porque la esposa de Santamaría es la madrina de la niña”.

Continúa “el entorno de Bono” por boca de El Mundo, diciendo que “igualmente, el entorno del presidente del Congreso admite que Santamaría le envió mobiliario para decorar la casa de Bono en Salobre, pero asegura que los muebles nunca llegaron a utilizarse. A Bono le gustaron, pero a su mujer, Ana Rodríguez, no, así que los devolvieron”

No es esto todo. El campanazo llega con las explicaciones que “el entorno de Bono” da sobre la permuta de los áticos de Estepona, que ya se admite que son dos y no uno: “En cuanto a la permuta de un piso en Madrid por dos áticos en Estepona que supuestamente valían casi el doble, las fuentes consultadas aseguran que lo adquirido en la localidad malagueña tienen un valor mucho menor, porque la mayoría de las viviendas de la promoción fueron vendidas finalmente a precios irrisorios”.

Admito que esta última simpleza del “entorno de Bono” supone una explicación contundente, definitiva y que cierra todas las dudas que puedan existir sobre los motivos por los que REYAL-URBIS se encuentra en estos momentos intervenida de facto por los bancos acreedores, tras renegociar a la desesperada una deuda de más de 4.580 Millones de Euros, para entendernos, bastante más de setecientos mil millones de Pesetas, algo demasiado próximo al millón de millones.

No obstante, vamos prosperando. Ya parece que “el entorno de Bono” no pone en duda que Rafael Santamaría mantiene con el ex presidente de Castilla-La Mancha una estrechísima amistad; que Bono y su familia reciben generosas dádivas de ese Santamaría; que sí eran dos y no uno, los áticos permutados en Estepona; y que tras esa permuta, que según documentación registral es de duros por pesetas, no hay nada sospechoso porque los apartamentos de “Las Náyades” acabaron sufriendo posteriormente el fiasco del gremio inmobiliario.

Me temo que el atento lector, a estas alturas, estará pensando que “el entorno de Bono”, no solamente tiene hechos de bolo, sino que lo es y que por tales nos toma a los demás.

Diario Público: Los Bono acumulan un patrimonio inmobiliario de mil millones de pesetas

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El diario Público ha salido hoy con un excelente y quirúrgico artículo sobre el patrimonio de la familia Bono. Según se deduce de esa información, José Bono y su familia inmediata acumulan bienes inmuebles valorados en no menos de 6.000.000 de €, unos mil millones de Pts.

El artículo no entra en polémicas sobre la valoración de lo descubierto hasta ahora, es más, no sólo lo calcula a la baja, sino que incluso acepta que la vivienda de la C/ San Justo de Madrid, cercana al Palacio Real, haya valido 450.000 €, como ha declarado Bono, si bien advierte lo evidente: “salvo que el inmueble esté destrozado, es imposible comprar en esa zona a dicho precio. Según el portal inmobiliario Idealista, el metro cuadrado en el centro de Madrid cuesta 4.090 €”, lo que teniendo en cuenta que esa vivienda tiene 160 m2 de cabida, arrojaría un más que prudente predio de 662.580 €.

Pero la importancia de la información aparecida hoy en Público no radica en esto, que ya había sido desvelado en gran parte por La Gaceta, sino en los datos que el diario destapa sobre nuevos inmuebles descubiertos en manos de las hijas mayores de Bono, Ana y Amelia; y sobre la permuta con REYAL-URBIS que permitió a la mercantil AHORROS FAMILIARES SAJA, administrada por Ana Rodríguez Mosquera, la esposa de Bono, hacerse con la propiedad de dos áticos de lujo en Estepona.

Amelia Bono Rodríguez escrituró en 2005 a su nombre una vivienda de “130 m2 más azotea de uso propio de 34 m2 y dos plazas de garaje” en la lujosa urbanización Montepardo de Madrid. Cuando la hija de Bono registró esa propiedad tenía 24 años. Al año siguiente, su hermana Ana, también escrituró al suyo otro piso en Madrid y en 2009 esta misma Ana Bono liquidó acciones de la mercantil SAJA y a cambio recibió una nueva vivienda, contigua a la anterior, más plaza de garaje, que la empresa SAJA valoró en 171.399 € (28.517.879 Pts).

En definitiva y según toda la información publicada hasta el momento, la acumulación patrimonial de los Bono se aceleró a partir del año 2000 disparándose exponencialmente, ya sin recato, a partir del año 2004, cuando Bono abandonó la presidencia de Castilla-La Mancha para ocupar el ministerio de Defensa.

Pero, como he dicho, el dato más inquietante de los aparecidos hoy, y de consecuencias jurídicas y personales para los Bono difíciles de predecir, es el de la permuta realizada con REYAL-URBIS, propiedad del amigo de la familia, Rafael Santamaría.

Público titula el epígrafe sobre este hecho como “sorprendente operación”. Es cierto, la operación es tan sorprendente como sospechosa:

“La operación inmobiliaria más inusual realizada por los Bono se cerró en julio de 2006. ese mes, la promotora Reyal, de Rafael Santamaría, un empresario muy ligado a Castilla-La Mancha y amigo personal de Bono, y la sociedad AHORROS FAMILIARES SAJA acordaron una permuta inmobiliaria. De acuerdo con los datos de la escritura, a la que ha tenido acceso Público, Saja recibió dos áticos de lujo de nueva construcción en el municipio costero de Estepona (Málaga), cuya superficie techada suma 267 m2 y que Reyal valoró en 925.000 €. A cambio, la sociedad patrimonial de la familia Bono entregó a Reyal un piso de 136 m2 localizado en la madrileña colonia de Mirasierra y por el que el matrimonio Bono había pagado 35.000 € en 1982.

El piso de Mirasierra, una zona de clase media alta en el norte de la capital madrileña, tiene plaza de garaje. Los áticos de Estepona, levantados en la urbanización Las Náyades, a 150 m de la playa, dan a sus propietarios el derecho al uso y disfrute exclusivo de los siguientes bienes y equipamientos: dos plazas de garaje de 26 y 28 m2; dos azoteas solarium de 32 y 146 m2; y otras tres terrazas e 20, 71 y 2,6 m2. Entre los elementos comunes de la urbanización figuran piscinas, club social y gimnasio con sauna.

A efectos de la permuta, y sin tener en cuenta el garaje, el piso de Mirasierra se valoró en 6.343 €/m2 . El precio medio del metro cuadrado en Mirasierra, en el segundo trimestre de 2006, era de 4.131 €/m2, según la tasadora Tasamadrid.

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La permuta está rodeada de incógnitas. Las promotoras difícilmente acuden a esa fórmula, sobre todo en época de boom inmobiliario. Además, no estaba aquí en juego el cambio de unos terrenos por otros, sino el de dos áticos de nueva construcción por un piso de segunda mano, con 25 años de antigüedad y situado en un bloque de viviendas” que además tenía un contrato de arrendamiento, el cual aún sigue en vigor.

La permuta, sin duda, es inverosímil y sospechosa, no sólo porque Estepona, en el 2006 estuviera gobernada por el detenido y amigo personal de Bono, Antonio Barrientos, que ya sabemos que daba un trato excepcional a Ana Rodríguez Mosquera, cargando –el Ayuntamiento o Valle Romano, una de las sociedades del “malayo” Javier Arteche Tarascóncon las clases de golf que ésta recibía en la ciudad malagueña; sino porque el insólito intercambio –ruinoso para REYAL-URBIS, si en el negocio jurídico no hay estipulaciones secretas– se celebra con una mercantil propiedad de la Familia de José Bono, que no sólo es el ex presidente de la región en el que la constructora de Santamaría tiene intereses multimillonarios, sino que sigue presidiendo el partido Socialista en Castilla-La Mancha, es decir, que en modo alguno carece de poder e influencia en el palacio de Fuensalida, sede del gobierno manchego.

Pero, hablando de los amigos de Bono. Hoy se ha conocido la noticia de la imputación de Javier Arteche Tarascón, de Luis Portillo y de los hijos del difunto Jesús Gil, a causa de una operación de compra de créditos del Ayuntamiento de Marbella en la que, según la Agencia Tributaria, se habrían blanqueado más de 6.000.000 de €.

No hay que recordar que en la maniobra de abordaje lanzada por Luis Portillo sobre INMOBILIARIA COLONIAL, luego conducida por éste y sus hombres a la quiebra, tuvo un papel fundamental el constructor toledano –que no conquense– Aurelio González Villarejo, también amigo personal de Bono y Barreda y constructor de la urbanización El Vergel de Bargas, en la que recientemente el hijo jinete de Bono ha adquirido uno de los chalets que el propio González Villarejo anuncia al precio de 300.000 €.

Sobre esta noticia, una vez más, es imprescindible leer con atención los siguientes artículos publicados por Ciudadanos de Espartinas:

Malaya, Rossell, Portillo, Arteche y el Armario de la Trama Vasca

Los tentáculos de la Trama Vasca (I)

Los tentáculos de la Trama Vasca (II)

La nephila vasca (I)

Reyal-Urbis también pagó a Bono la decoración de la casa de Salobre

Días antes —si es que no fue la misma víspera— de que apareciera la noticia del piso del millón de Euros que Bono regaló a su hijo en la C/ San Justo de Madrid, TVE le dedicaba un programa de la serie “Volver Con…” al presidente del Congreso. En ese reportaje Bono mostró su casa de Salobre, pero no toda. Sólo el patio y un sótano en el que guardaba algunas enternecedoras reliquias.

La información de hoy explica esa precaución aunque su causa no fuera el temor a que se desvelaran los albaranes y facturas con la firma de Rafael Santamaría que acreditan que una empresa propiedad de REYAL-URBIS cargó con los gastos de la decoración de la casa paterna de Bono.

No parece muy probable que el avisado político y empresario temiera, entonces, que esos papeles salieran a la luz pública. Se me antoja que el cuidado en no hacer alarde de los lujos de la familia, tenía más que ver con el hábito político de velar la realidad pública con el simulacro vano de lo risueño, lo memo y lo simple.

Sea como sea, las facturas han aparecido y no sé que resulta más preocupante de ellas, si el indicio de cohecho que conllevan o el desparpajo con el que el millonario Bono acepta la dádiva.

“Todo está claro”, ha contestado Bono cuando un periodista le ha preguntado por el asunto de su copioso catálogo de inmuebles y lo cierto es que puede que pocas veces el ex presidente de Castilla-la Mancha haya sido más sincero.

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Reyal-Urbis paga la decoración de la casa de Bono

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La estrecha relación entre Rafael Santamaría y José Bono está empezando a despedir un fumus malus iuris muy preocupante… para Bono. Hoy La Gaceta publica que una de las sociedades de Rafael Santamaría se hizo cargo de las facturas de la decoración de varias habitaciones de la “Casa de Olías” por excelencia, es decir, de la casa de Bono en Olías del Rey (Toledo).

La cuantía de la dádiva —que significa “cosa que se da gratuitamente” por contraposición a “acometer con dádiva” que quiere decir “intentar o pretender cohecho o soborno”— en total 1.276.000 Pts., no justifica la fortuna de la familia Bono, pero delata una promiscuidad patrimonial que junto a la presencia de Ana Rodríguez Bono en el consejo de administración de REYAL-URBIS, puesto que abandonó precipitadamente cuando su padre aceptó volver a la política; los dos apartamentos de Estepona; la construcción de la “Casa de Olías” al fiado, al menos en parte; o la cercanía de empresas del grupo Reyal en el asunto del piso de la C/ San Justo; son cosas que ponen valor monetario a la estrecha amistad entre Santamaría y Bono, la cual tiene otra cara en los negocios inmobiliarios emprendidos por ese mismo Santamaría en Castilla-La Mancha, el más evidente de ellos, el otro engendro —el primero es el del Pocero en Seseña— inmobiliario de la región: Ciudad Valdeluz.

¿Por qué le paga Santamaría a Bono los gastos de decoración de su casa? ¿Por qué Bono acepta la dádiva con tanta desenvoltura? ¿Por qué se falsea el concepto de la factura y se escribe en ella “decoración piso piloto”? ¿No tiene Bono para pagar unos cuantos cojines de corazón y unas cuantas litografías con los conejitos de Beatrix Porter? ¿Por qué un “contable” estrechamente ligado a Santamaría —Fernando Montalvo Llanos— actúa como administrador de las empresas de Bono? ¿Pagó Bono su estancia o sus estancias en el hotel de Santamaría en Baqueira? ¿Utiliza otros inmuebles propiedad de Santamaría, gratia et amore, para su recreo y el de su familia? ¿Qué pintaba la veinteañera Ana Bono Rodríguez en el consejo de administración de un gigante inmobiliario como Reyal-Urbis? ¿Por qué tanta prisa en abandonarlo cuando su padre aceptó volver a la política? ¿Tuvieron los apartamentos de Estepona un precio de amigo? ¿Quién está pagando las reformas de la casa de la C/ San Justo y la estancia de los albañiles en Madrid? ¿Cuántas dádivas más tiene Bono que agradecer al amigo Santamaría? ¿Cómo ha correspondido Bono a tanta largueza y liberalidad si es que no tiene por hábito comer, vivir y regalarse a costa ajena?

Estas cuestiones son escabrosas, pero las hay aún más urgentes. Sabemos que Rafael Santamaría consta en el consejo de APEX 2000 como apoderado, la misma entidad en la que también estaba con el mismo cargo Giovanni Piero Montaldo quien, según informes de la UDYCO, pasa por ser el representante de la mafia calabresa en España.

Sabemos, también, que ese Giovanni Piero Montaldo pagó al ex alcalde de Seseña 700.000 € en las fechas en las que se aprobaba el PAU del Pocero, manifiestamente apoyado por el gobierno, primero de Bono y después de Barreda; y estamos enterados de que Rafael Santamaría y José Luis Sanz Arribas, el abogado y socio del Pocero, tenían negocios juntos durante el periodo que cubría la aprobación del PAU de Seseña, y que además les vinculaban con el escándalo de Terra Mítica, asunto que, por cierto, salpicó de lleno a Eduardo Zaplana, otro de los íntimos de Bono.

Por consiguiente, no está de más esta otra pregunta: ¿Ha tenido algo que ver APEX 2000 en los hechos de Seseña que investiga el Juzgado de Instrucción nº 4 de Illescas?

Hoy, La Gaceta, aseguraba que un ejecutivo de Génova —es decir, de la sede del PP en Madrid— ha recibido por vía de tres “mensajeros” distintos un inquietante aviso: “A nadie, tampoco a vosotros, conviene remover nada”.

Falso. Es posible que al PP no le convenga “remover nada”, es seguro que a Bono no le conviene. Hasta es posible —aunque lo dudo mucho— que tampoco le convenga al PSOE, pero a quienes sí nos conviene es a los ciudadanos, que no somos ni vasallos, ni siervos, sino que somos tanto como Bono y todos juntos más que Bono.

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